No sé si te has enterado.

Este mensaje va dirigido a ti, integrante de la masa felizmente adormecida, irresponsable ignorante que pasas de todo como si esto no fuese contigo.

No sé si te has enterado de lo que está ocurriendo, pero te lo voy a explicar brevemente: esta crisis es en realidad una guerra del poder financiero contra las personas, del valor del dinero contra el valor de la vida. Y has de saber que tu pasividad, sumada a la pasividad de todas las personas que actúan como tú, está poniendo en peligro los derechos conseguidos a lo largo de décadas de lucha, derechos de los cuales tú disfrutas cada día sin darte cuenta y que hacen algo más justa y humana a nuestra sociedad.

Nuestros enemigos son pocos, apenas el 1%, pero tienen armas poderosas, como la publicidad con la que nos enseñan a desear lo superfluo, como el miedo con el que intentan paralizarnos y someternos cada día. Cada persona que no se resiste se convierte automáticamente en su cómplice. Si no haces nada les estás ayudando. Por eso necesitamos que despiertes. Hazlo al menos por ti y los tuyos. Porque esta vez no puedes quedarte en casa y esperar a que escampe. Esta vez van a por todos, también a por ti.

Si esta vez te quedas en casa hasta que pase la tormenta, seguirás votando cada cuatro años a políticos esclavos del poder financiero que continuarán mintiendo, robando y derrochando sin fin, y quienes se atrevan a salir a la calle para defender tus derechos serán apaleados y encarcelados, como de hecho está sucediendo ya.

Si te quedas en casa serás cada día más pobre, y tus hijos, tus nietos, estarán atrapados en una espiral de miseria porque irán a un colegio público masificado y nunca podrán permitirse pagar una universidad. Mientras tanto, los ricos serán cada vez más ricos.

Si te quedas en casa, cuando tengas un infarto y vayas al hospital te encontrarás un cartel pegado en la puerta: “Este hospital público ha sido cerrado para salvar a un banco, prepare su tarjeta de crédito y vaya al hospital privado más cercano”.

Si te quedas en casa, acabaremos pagando entre todos una deuda que, como a estas alturas deberías saber, fue en gran parte contraída por los bancos para financiar el desmadre de las dos últimas décadas.

En definitiva, te guste o no, si esta vez te quedas en casa te convertirás en responsable directo de una catástrofe social sin precedentes. Por eso, te lo repito una vez más, necesitamos que despiertes ya, hoy, ahora. Mañana será demasiado tarde.

¿Que por dónde empiezas? Primero apaga la tele, cierra los periódicos y comienza a informarte sobre lo que pasa de verdad. Entonces te darás cuenta de que los grandes medios no dicen lo esencial.

Después sal a la calle. No importa con quién, sal solo si lo prefieres, pero sal. Necesitamos vernos las caras y apoyarnos entre nosotros, necesitamos saber que no estamos solos, que hay muchas más personas que también resisten, que buscan alternativas.

Nosotros tenemos muy clara nuestra exigencia fundamental: Democracia Real Ya. Mientras el poder no retorne al pueblo, la minoría que hoy lo detenta va a seguir pisoteándonos. Por eso no vamos a parar de salir a la calle para alzar nuestra voz, para informar, aprender y compartir. Queremos aunar esfuerzos en torno a lo esencial, porque sabemos que solo unidos podremos vencer a nuestros enemigos.

Ahora, amigo, amiga, tienes que tomar una decisión. Si te quedas en casa mirando, dentro de unos años no podrás decir que no sabías lo que iba a pasar. Pero si decides despertar, si decides resistir activamente, podrás decir que al menos lo intentaste. Y si somos muchos los que despertamos, si somos muchos los que luchamos unidos, entonces podrás decir que ayudaste a construir un mundo mejor.

Tú decides.
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